miércoles, 15 de diciembre de 2010

Te mentí




Te mentí descaradamente, y lo siento. Te dije que cuando te conocí me pareciste linda y nada más. Te dije también que, de ninguna manera, había sido un flechazo. Te dije que te fui queriendo de a pocos y que finalmente, me enamoré de ti. Pero esa versión está alejadísima de la realidad.

La verdad es que, no solo fue un flechazo sino un disparo con metralleta. Desde ese día, aunque no lo supieses, has estado en todos y cada uno de mis pensamientos, tal como lo estás hasta el día de hoy.

jueves, 9 de diciembre de 2010

141 puchos




Estoy prendiendo el 142 y nisiquiera es que me guste. Mi cuerpo me lo pide y no estoy seguro del porqué. Compré el número uno 'suelto nomás' para matar la angustia del momento de hace, masomenos, un mes y, hasta el día de hoy, no he podido parar. A ese solitario pucho le siguió una tímida cajetilla de 10, para llevar el asunto con cuidado. Esas de 10 no las volí a ver. Ahora solo conozco las de 20, y ya he perdido 3 encendedores.

Como dije, no me gusta, pero tampoco me incomoda como antes, cuando no podía ni olerlos y no toleraba verte prender uno. Derepente, inconscientemente, mi cuerpo esta tratando de decirme que si lo hago, y ves que ya no me molesta, puedas darte cuenta que tanto eso, como otras cosas tuyas, ya no me molestan en lo más mínimo y, por el contrario, las extraño.

Puede, también, que cada vez que me acuerdo de ti, te extraño, me angustio y mi corazon se acelera al punto de querer salirse de mi pecho para buscarte por su cuenta, y lo único que puedo hacer, por ahora, es ahogarlo y sofocarlo para que se atonte y quede tranquilo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Todavía...

Todavía quedan rastros de tus manos en mi pecho,
Todavía queda un tanto de mis besos al final de ti.
Y si hay algo en el camino que detenga tu salida, te confieso...
Todavía quedan restos de felicidad.

Todavía quedan rastros de tus huellas en mis pasos,
Todavía queda un rastro de una lágrima en mi piel, nos gana el tiempo...
Y si hay algo que convierte la tristeza en alegría, se que es verdad
Todavía quedan restos de felicidad.

Todavía no he logrado que me lleve la corriente,
Todavía me haces falta cuando intento caminar,
Y si de algo estoy seguro es que mi amor es diferente,
Porque todavía hay restos de felicidad.

Todavía mi delirio sigue atado a tu locura
Todavía mi equilibrio no ha perdido dirección ... aun estas conmigo
Y si hay algo que me calme dime urgente como animo mi tranquilidad
Todavía quedan restos de felicidad.


Miedo


Dicen que el miedo de perder a la persona que más te importa, hace que la cuides, que te preocupes, que la ames. O, por lo menos, eso es lo que se espera. Es así como debería ser. Pero, qué pasa cuando hiciste todo lo contrario? Qué pasa cuando te sentías seguro de lo que tenías y no la cuidaste? Qué pasa si ya la perdiste?

Qué pasa ahora que ya la perdiste y, como en mi caso, sabes lo que estuvo mal y, además, tienes una gaseosa esperanza de recuperarla? Qué pasa? Sería bueno buscarla y hacerle ver los upgrades que has venido realizando en tu vida? O no? Qué tal si es demasiado pronto? Qué tal si no? Sería acaso recomendable establecer algún contacto para que sepa que aún vives y que estas, dentro de todo, bien? Y si te llamo solo para saber saber de ti, de tu chamba, de tus preocupaciones y ver si aún te podía ayudar con alguna? Derepente te gusta la idea de saber que todavía me preocupo por ti y mucho. Y si así te das cuenta que estoy aquí, que estoy pensando en ti, que todavía me importas?

Lo hice. Te llamé. Por todo lo que acabo de escribir y, porque también, tengo miedo. Estoy aterrado de que me olvides y, que mi ilusión de recuperarte no sea más que eso, una ilusión. Esperaba saber si estas sintiendo lo mismo que yo. No, no tranquilidad, no paz, no felicidad. Sino como que te ahogas, como que te hago mucha falta, como que, simplemente, me extrañas. No noté nada de eso, y, en realidad, no podía esperar más de la llamada. Fue como tuvo que ser. El objetivo explícito se cumplió y supe, nuevamente, de ti. Por todo lo demás, no me puedo dar por satisfecho.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Busca, busca! Buen chico!



Durante estas dos semanas, mis eventuales salidas, que no eran más que una comida, me las pasaba como un perro antidrogas buscándote desesperadamente, para que al encontrarte pueda recibir no sólo la aregría de verte, sino unas palmaditas en la cabeza y un "buen chico!". Y es que tenía la certeza que nos encontraríamos casualmente y terminaríamos corriendo uno hacia el otro con la canción de Ghost de fondo. No pasó nada parecido. Sin embargo, he venido buscando motivos para salir y poder conseguir un encuentro "casual".

Hoy, sé que no estas en Lima, y me siento raro de salir y saber que, por más que busque, será imposible encontrarte. Te extraño.

martes, 23 de noviembre de 2010

El tiempo lo cura todo

"...ten paciencia, el tiempo todo lo cura"

Y quién dijo que necesito curarme de algo? Estoy enfermo? Bueno, me duele muchísimo no tenerte cerca y tener que amarte de lejitos y en silencio. En realidad, me está matando extrañarte tanto y no poder decírtelo. Casi no puedo soportar imaginarme lejos de ti para siempre. Pero enfermo? No, enfermo no estoy. Por lo demás no creo que necesite cura alguna porque, la verdad, no quiero dejar de extrañarte, no quiero dejar de amarte, no quiero dejar de imaginarte a mi lado, no quiero dejar de soñar contigo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

3.3. ...me perdono



Cuando retomé este blog este año, por motivos evidentes, me sentía pésimo. Sentía que cargaba un peso inmenso, no solo sobre mis hombros, sino también con mis manos, en mi espalda con una mochila de alpinista y 35 de esas pesitas que se ponen en los tobillos para caminar. Sentía una cumpla inconmensurable, y llegué a odiarme, por la estúpida forma en la que te perdí.

Con el pasar de los días, luego de entenderme, aceptarme, tomar cartas en el asunto y asumir las consecuencias, ya no me siento tan mal. Estoy tristísimo, sí, por no estar a tu lado, y te extraño como nunca pensé que se podía extrañar, pero ya no me odio. Hoy tengo clarito qué cosas hice mal, qué cosas debí haber hecho mejor, qué cosas no debí haber hecho en lo absoluto y las que tengo que mejorar. Y, estoy convencido de lo que siento por ti.


["I love you like a fat kid love cake"]

viernes, 19 de noviembre de 2010

"Todos los hombres pueden caer en un error; pero sólo los necios perseveran en él."

Marco Tulio Cicerón.

jueves, 18 de noviembre de 2010

3.2. Egoísta? Yo?



Según creía, yo era una persona recontra empática y consciente de las necesidades de los demás. Luego de mi primera terapia, sin embargo, me di cuenta que soy algo empático, sí, pero, contrariamente, también bastante egoísta.

Todo lo que me dabas, inconscientemente, me parecía poco. Quería más! Pero no recordé que para recibir, también era necesario dar. Conchudaso pero sin saber que lo hacía, yo, no solo daba poco, sino que, como bueno, esperaba recibir, y peor aun, lo exigía. Ahora me doy cuenta que, en realidad, no necesitaba ni un poquito más. Lo que tenía era más que suficiente y no lo supe valorar. Ahora estoy no solo pagando por ello, sino también reflexionando a diario sobre lo que debí y no debí hacer. Y, lo más triste es que, en cierto modo, tu también lo estas pagando.

Parece que el truco del asunto de la empatía y el respeto a los demás es, en primer lugar, estar tranquilo y en paz con uno mismo. A partir de eso, la relación con las demás personas y, sobre todo con el amor de tu vida, será muchísima mejor. Si estamos contentos con nosotros mismos, no intentaremos buscar en los demás, los que no pueda estar faltando. No intentaremos cambiar a las personas a nuestra conveniencia, buscando en ellas, la perfección que deseamos para nosotros mismos.

Posiblemente, en segundo lugar podría colocar el aceptar a las demás personas tal y como son. No debemos intentar cambiarlas, las personas son así y, mientras no invadan nuestro espacio o algo de ellas nos ataque, no sería necesario siquiera incomodar. En pocas palabras, si algo de alguien no te gusta, si no te afecta, que no te importe.

...son cosas en las que estoy trabajando.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

3.1. Te Perdono



Me enseñaste muchísimas cosas y, por mi cuenta, aprendí también algunas que, estoy seguro, jamas quisiste que aprenda de ti. Fue hace poco que me dí cuenta que el "Eres igualito a él!", se volvía cada vez más real. Me lamenté muchísimo pues, tengo que confesar que, muchas cosas no me gustaron de ti, y son justo esas las que ahora me causan estos problemas. Te culpé y me molesté contigo, en silencio, pues ya no estas aquí para poder decírtelo.

Luego de la primera terapia, pude darme cuenta que no tuviste la culpa. Tú tampoco supiste de tus problemas y, por lo mismo, no pudiste corregirlos. Fue el entorno en el que creciste el que te hizo así, tal como pasó conmigo. Así lo aprendiste y yo también. Por eso, ya no te culpo y no estoy molesto contigo. Por el contrario, te agradezco muchísimo lo que me diste. Si bien no tuviste la mejor manera de llegar a mí, te preocupaste siempre por que fuese el mejor, y recién ahora puedo ver que realmente te esforzaste.

...ahora me toca a mí, trabajar en los issues que tuviste y que, sin querer, me heredaste.

martes, 16 de noviembre de 2010

Alo?

Me llamaste. Miré el celular con la misma ilusión de las últimas dos semanas, esperando, ilusamente, que fueses tú. Aguanta...Eras tú!! En un principio, no podía entender cuál seria el motivo. Se le habrá marcado de casualidad? Le habrá pasado algo?... Me extrañará?. Respiré hondo y contesté:
- ...Alo?
- Hola!!!

Mi pecho se infló y, si usaría aretes, segurito me los comía con la sonrisasa que me provocaste. Sin embargo, al cabo de tres frases más, el brillo se apagó y mi mirada se dirigió, despacito, al suelo. El motivo fue irrelevante, un tema que se debía tratar, y tal vez eso lo empeoró. El hecho de que me llames, no porque lo necesites, sino porque tenías que, me dolió. Me dolió muchísimo escucharte tan tranquila y no poder compartir eso contigo.

En este momento no se exactamente que sentir, es una mezcla de rabia por no haberte correspondido los últimos meses, pena por no tenerte, miedo de perderte para siempre...y algo de felicidad porque ahora, con seguridad, estas más tranquila.

2. Tomar cartas en el asunto



Pasa. Toma asiento...

Si el primer paso fue aceptarnos y entendernos, entonces, el segundo debería ser ponernos a pensar en qué demonios haremos ahora. En concreto, empezar por la búsqueda de la solución. Intenté por varios meses hacerlo por mi mismo. Pues claro, si era el Sr. Perfecto, cuán difícil sería trabajar en aquellos minúsculos puntos a corregir, que seguramente, ni tenía?

Pues bien, no me ligó. Logré identificar vagamente los puntos a mejorar, y tenía todas las intenciones de corregirlos, pero eso no fue suficiente para lograr una mejora significativa. Por el contrario, a los días me olvidé del asunto y nunca más regresaron a mi cabeza las ganas de corregir estos issues. Hasta esta semana.

La cachetada con camión que recibí, hizo que finalmente rompa mis tabúes y decida salir en busca de alguna mano. La mano de un profesional. Hoy fue mi primera sesión y, felizmente, hice mi tarea y fui con algunos puntos importantes que quería mejorar. En el transcurso de la hora y cuarenta y cinco minutos que duró al sesión, encontré, por lo menos, cinco más, y pude ponerle fin a disputas internas que, sin ayuda, hubiese sido imposible terminar.

Con el Sr. Perfecto 'nockeado' y amordazado, decidí tomar cartas en el asunto, e iniciar este proceso, el cual, estoy seguro, será provechoso tanto para mí, como para quien se tope con estos posts y pueda sentirse identificado.

lunes, 15 de noviembre de 2010

1. Aceptación

Dicen que el primer paso para mejorar los problemas personales, esos que nadie quiere aceptar, es reconocer su existencia y estar consciente de sus efectos colaterales. Lo que nadie te dice es que para poder lograrlo, hace falta chocar de frente, y a toda velocidad, con una pared de concreto, sin protección alguna. Una vez que tienes casi todos los huesos rotos, sólo dos dientes, respiras con dificultad y tu corazón apenas late, te das cuenta que, quien creías que estaría contigo para siempre, esta vez, no vendrá a ayudarte. Y no porque ya no te quiera, sino porque simplemente, se cansó de hacerlo. Y es, en definitiva, porque se dio cuenta mucho antes que tú, que lo que creías perfecto, no era, siquiera, bueno. Tal vez, es por el miedo al impacto que todos preferimos vivir con nuestros issues bien guardaditos bajo llave. O, tal vez, sea por puro egoísmo de querer hacer las cosas creyendo, injustamente, que nuestra forma de pensar es la única aceptable. Pero lo cierto es que, si bien estamos marcados por los capítulos, buenos o malos, de nuestras vidas, también es cierto que hemos venido adquiriendo herramientas y cualidades para sobrevivir compitiendo, inclusive, con nosotros mismos. Y son estas cualidades las que deberíamos utilizar para perfeccionar o, por lo menos, disimular nuestros defectos. En mi caso, creí ser el total dueño de la verdad pues, irónicamente, así me lo enseñaron. Ahora, estrellado, mal herido y furioso conmigo mismo por haberte perdido, he podido, finalmente, reconocer que no soy el Sr. Perfecto que creí ser.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Colgando en tus manos…en mis manos.

Tu canción favorita. La escuché hoy de casualidad y, de la forma más natural, me acordé de ti. Y te vi clarito frente a mí, tarareándola hasta llegar al coro, la única parte que conoces completa. La escuché a conciencia y fue por fin que le encontré sentido.

Debí haber prestado atención a las advertencias que suavemente insinuabas. Quizás inocente, o quizás en un intento inteligente por llegar a mí de la manera más sutil posible, sin ser rechazada. Me imagino que, de alguna manera, buscaste que los varios “cuidado” del coro de nuestra canción se me queden grabados de a pocos y, de ese modo, protegerte, irónicamente, de mí.

Ahora, tarde, luego de tocar fondo (uno bien profundo), he podido amordazar al Carlos que conociste, y dejarlo bien en el fondo, calladito. Y solo así, he visto que el equivocado, en la mayoría de las ocasiones, fui yo. He visto, como aquel que recapitula su vida antes de morir, todas las metidas de pata y todas aquellas veces que debí ser, por simple que suene, tu enamorado. Sí, aquel que reclamabas a gritos desde hace algún tiempo y que estuvo secuestrado por aquel que ahora, finalmente, está en el fondo.

Está totalmente comprobado que, mientras no estemos en apuros, no lograremos entender que aquella persona que tenemos al lado y nos lo da todo, merece como mínimo, y recalco, como mínimo, lo mismo. Finalmente, te perdí y parece que, estúpidamente, me esforcé para lograrlo. No estoy, de ninguna manera, orgulloso por este logro y, definitivamente, el no tenerte y remordimiento que siento por ello, no serán suficiente castigo.