Me llamaste. Miré el celular con la misma ilusión de las últimas dos semanas, esperando, ilusamente, que fueses tú. Aguanta...Eras tú!! En un principio, no podía entender cuál seria el motivo. Se le habrá marcado de casualidad? Le habrá pasado algo?... Me extrañará?. Respiré hondo y contesté:
- ...Alo?
- Hola!!!
Mi pecho se infló y, si usaría aretes, segurito me los comía con la sonrisasa que me provocaste. Sin embargo, al cabo de tres frases más, el brillo se apagó y mi mirada se dirigió, despacito, al suelo. El motivo fue irrelevante, un tema que se debía tratar, y tal vez eso lo empeoró. El hecho de que me llames, no porque lo necesites, sino porque tenías que, me dolió. Me dolió muchísimo escucharte tan tranquila y no poder compartir eso contigo.
En este momento no se exactamente que sentir, es una mezcla de rabia por no haberte correspondido los últimos meses, pena por no tenerte, miedo de perderte para siempre...y algo de felicidad porque ahora, con seguridad, estas más tranquila.
=o esa llamadas siempre son una mezcla de todo...lo mejor es cortar comunicación..si tiene temas pendientes resuelvanlos ahora...xq más adelante será meter el dedo en la herida =)
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