jueves, 9 de diciembre de 2010
141 puchos
Estoy prendiendo el 142 y nisiquiera es que me guste. Mi cuerpo me lo pide y no estoy seguro del porqué. Compré el número uno 'suelto nomás' para matar la angustia del momento de hace, masomenos, un mes y, hasta el día de hoy, no he podido parar. A ese solitario pucho le siguió una tímida cajetilla de 10, para llevar el asunto con cuidado. Esas de 10 no las volí a ver. Ahora solo conozco las de 20, y ya he perdido 3 encendedores.
Como dije, no me gusta, pero tampoco me incomoda como antes, cuando no podía ni olerlos y no toleraba verte prender uno. Derepente, inconscientemente, mi cuerpo esta tratando de decirme que si lo hago, y ves que ya no me molesta, puedas darte cuenta que tanto eso, como otras cosas tuyas, ya no me molestan en lo más mínimo y, por el contrario, las extraño.
Puede, también, que cada vez que me acuerdo de ti, te extraño, me angustio y mi corazon se acelera al punto de querer salirse de mi pecho para buscarte por su cuenta, y lo único que puedo hacer, por ahora, es ahogarlo y sofocarlo para que se atonte y quede tranquilo.
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