jueves, 20 de enero de 2011
- Estoy molesto. Muy molesto. No quiero hablar con nadie. No quiero ver a nadie. No quiero que me llame nadie, porque no les voy a contestar. Si me presionas, reaccionaré. Por más que no seas causante del problema...no me importa, si me hablas o me preguntas, me estas presionando y voy a REVENTAAAAR!!!!!
(... no papito, no. Estas por demás equivocado. Totalmente equivocado...)
- Pero... estoy molesto pueeees!!!
(...y? estas molesto con todos? o por algo específico?)
- mmmmmm....
Dicen los entendidos/expertos/a los que pagas para que te digan cosas inteligentes, que la vida es como una cómoda. Toda ella está llena de tus experiencias, deseos, inquietudes y demás. Sin embargo, la idea de estos aparatos es que nos ayuden organizarnos/ordenarnos, que no tengamos mezclados los calzoncillos, polos, pantalones, ropas de baño... etc. De no ser así, fácilmente, podríamos tener todo en un baúl gigante, debajo de la cama y, por qué no, mezclando, inclusive, lo limpio con lo sucio.
Se supone que nuestra vida, y emociones, también deberían estar organizadas de una manera ordenada, como en cajones, de tal manera que lo que sucede en un cajón, no joda lo que está en el otro. No lo ensucie, no lo desordene, no lo contamine. Pero, a quién no le ha pasado, por ejemplo, que cuando está molesto porque una combi lo cerró, le dan ganas de reventar al chofer, al cobrador, a la vieja que te grita desde adentro de la combi y hasta a la vendedora de caramelos, que apenas tiene 4 años, y que cometió el gravísimo error de ofrecerte un dulcecito justo en ese momento. A mí me ha pasado, y me seguirá pasando, espero que no por mucho tiempo más.
Salvo el chofer...y fácil el cobrador de la combi, los demás involucrados no tienen porque recibir los rayos láser que salen de tus ojos a lo Superman y, peor aún, tus gritos. La verdad es que ellos no te hicieron nada, así que no tendrías por qué desquitar tu cólera con ellos, y peor aun al llegar a tu casa, seguir desquitándote con los desafortunados que se te crucen por el camino. Deberíamos ser capaces de poder organizar nuestros cajones, no solo tener uno para los choferes de combis, sino también para el trabajo, la familia, los amigos, los amores. Es yuquísima. Lo sé. Pero deberíamos, si quiera, intentarlo.
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Esto NO se debe hacer...o pensar...o sentir, pero lo pongo solo para ilustrar como nos sentimos muchisimas veces.
sábado, 1 de enero de 2011
Año nuevo... 'filin' nuevo
Muchos de los consejos que recibí durante estos meses, si bien repetitivos y enfocados desde diferentes ángulos, convergían y terminaban siendo, en esencia, iguales. Una suma de los ya conocidos "ten paciencia", "todo pasa" y "el tiempo lo cura todo". La verdad, nunca me los creí del todo. Sin embargo, apreciaba mucho más el tiempo que las personas que me los daban compartían conmigo, que los consejos por sí mismos. Y, como era de esperarse, me negaba por completo a pensar que, con el pasar del tiempo, dejaría de pensar en ti y en como todo terminó.
Hace casi un mes, recibí un comentario (de los 3 o 4 que tiene todo este blog) que pude entender, por fin, durante la semana que acaba de pasar. Ayudado, claro, con algo de licor, mar y una largísima caminata por la arena. Tal cual decía el comentario, "no significa que vayas a dejar de extrañar, de querer, no quiere decir que vayas a olvidar...quiere decir que dejará de doler y que podrás seguir adelante". Si existiera un manual para los corazones reventados, esta sería, definitivamente, una de las frases top.
Para mí, está bastante claro que esta semana ha sido la mejor de los últimos 4 o 5 meses. No te he dejado de querer y no te he olvidado. Pero ya no duele y podré, con seguridad, seguir adelante.
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